miércoles 23 de julio de 2008

domingo 26 de agosto de 2007

El roñito


Foto: Ricardo Gómez Vargas "El tapon".


Un canto


No importa nada el viento

el silencio de la ola que golpea

no importa el espejo

la roca

mi osamenta

ya estoy descarnado

mi mano ya no pesa

pero este canto pesará

como pesa la guerra

y dolerá en las espaldas

donde dejemos la piedras

piedras que marginadas

nos aprisionan con reglas

y con sus reglas nos miden

en distancias de dinero

y si eres corto no brincas

la barda de los desprecios

desprecios que en todo implican

prejuicios moralizados

moralizados con santos

y cristos crucificados

pero vendidos estamos

a insaciables extraños

que se tragan la tierra

puñado tras puñado

por eso es que en mi voz

mi corazón levanto

y por el canto

me verán el rostro

y por mis ojos

verán que mis manos

ya sostienen un escudo

y como piedras afiladas

empuñan mis cantos.

Autor: Samuel Santiago

La golondrina


Foto: Ricardo Gómez Vargas

La Rotonda de los jaliscienses ilustres


Amigos esta Rotonda

cada vez es más nuestra

porque casualmente aquí estamos

con nuestra ilustre presencia

esquivando al enemigo

azul y de bicicleta

pero sin dejar de aspirar

la verde naturaleza

naturaleza que enciende

sueños en la cabeza

y que no se apagan

con simples estatuas viejas

por eso yo les propongo:

Amigos, beber cerveza

y con las cerveza se haga

un brindis por las palomas

palomas que desde el cielo

cual bombardero con mira

dejan sobre las estatuas

su comida digerida.



Autor: Samuel Santiago

jueves 23 de agosto de 2007

Nuestros abuelos

Foto: Hector Nuñez "Neto".

DUDA RAZONABLE*

Un monje de los recién llegados y su interprete,
encontraron a un sacerdote azteca sentado en
las gradas de un teocali.
—¿Por qué? —Preguntó el indígena.
—Porque tus dioses eran sanguinarios.
—¿Y el tuyo? —Cuestionó el indígena.
—¡Es misericordioso! —Contestó el monje.
Los extranjeros se alejaron, mientras sin saber que
pensar el sacerdote azteca siguió contemplando las ruinas
humeantes de la gran Tenochtitlán y los cadáveres
que represaban los canales.

Libro: Con los ojos llenos de arco iris
Autor: rOBERTO vILLA

Transformaciones

Foto: José Martín del Campo

Puros Sueños II

Los ex reclusos se miraron con una sola pregunta en los ojos:

“¿Qué hacemos con este tarado?

Pero antes de que alguien hallara una respuesta,

el más viejo le alcanzó el arma al presidente.

-Señor, queremos pedirle un favor.

Péguese un tiro.”

Mario Benedetti

Saldré a la calle, le haré preguntas a la gente y gritaré en alguna esquina las cosas que me traen de la chingada en este país. Si un policía en calidad de autoridad intenta detenerme o reprimirme, le quito el arma y dejo caer sobre su estúpida humanidad las balas que guarda el cargador.

Me pone paranoico lo imbécil que son los mexicanos, me cansan, y me canso, son una bola de pendejos, culos a gatas, dispuestos, siempre dispuestos a que algún pendejo les meta no sólo el dedo, sino todas las aberraciones juntas, sí señor, no me mire así, o le doy ahora con la cacha de la pistola, a ver si muy mexicano, no corra, le digo bola de culos.

Así es, en está maldición de patria nos tocó que nos parieran, y en estos límites de tierra, la modernidad y riqueza es para los criollos y sus hijos y nietos. Y nosotros qué, no sean pendejos, vengan y escuchen, de muestra tengo al cuico que me quebré por obedecer a los criollos; pendejo él era mestizo.

Venga señora, mire no le vengo a vender arrumacos ni nada, sólo vengo a repartir un poco de identidad para quien se quiera sumar. No le de pena doña anímese, ser mexicanos es más que ver televisa o tv azteca, México tiene pasado, no sea pendeja doña, por amor a nuestro origen.

Que por qué está este polizonte muerto, pues por defender algo que él mismo ignoraba, y si también vienes a poner orden te mato, si vienes a eso devuélvete o ve a traer refuerzos. Sí, ve por el ejército o… pelones me van a dar hijos de puta, seguiré gritando que los mexicanos son unos ignorantes y que son cien millones de pendejos viendo novelas y fútbol, y que van a misa o al culto todos los domingos y más días a desperdiciar.

No se enoje joven, o espere a que llegue la tropa y me disparen o a que me avienten alguna bomba para callarme. Pero ahora me van a pelar la verga, para un muertito… y lo peor, lo desarme y le metí de plomazos con su arma…

Da risa, pero así están nuestras fuerzas armadas y policiales, esperaré a que lleguen, quisiera cambiarme de esquina pues está se esta quedando vacía, sin gente, algunos me hicieron caso y se largaron del país, otros andan buscando autoridades para desarmarlas, pues vieron que es fácil. Mientras espero aquí, para que no digan que empecé esto y luego escapé, si vuelven me va dar pena. Pues ahora, el policía ya huele horrible, y nadie del gobierno ha venido, por allá a la distancia sólo se escuchan fuertes explosiones…

Silvano y otros cuentos
Autor: Sergio A. Martín del Campo

Huitzi

Foto: José Martín del Campo

La cosa está en que no debes, no debemos, dejar que ahora nos chinguen sus hijos esos que pregonan un tal Jesús y lo hicieron dios y bajo el amparo de su fe han realizado la más sangrienta historia de los dogmas. Ahora, es la hora de ustedes hermanos, de ustedes hijitos. A nosotros nos tocó comenzar, fue cosa de infiltrar gente, únicamente eso, de ahí en adelante nos hemos dedicado a tumbarlos como tunas de lo alto del nopal. Qué recuerdos, ahora, Tata Silvano ya no está y yo aquí junto a ustedes con las armas en las manos y con nuestra dignidad como alimento. Es su época, su momento, la historia crece con sangre, con sangre se inmortalizan los pueblos. Con toda esa descarga de muertes por fin el rostro desgajado y herido de la nación comienza a respirar. Ahora ustedes hagan de este comienzo su labor. A ustedes les toca, háganlo, denles el tiro de gracia, dispárenles a la pura sien, a la pura tapa de los sesos, acábenlos, no les tengan lástima que ellos y sus dioses jamás con nosotros la tuvieron.

Fragmento de Silvano y otros cuentos.
Autor: Sergio A. Martín del Campo

Guardian del altilte



Cerro de las voces

Foto: Ricardo Gómez Vargas


Así, así nos ha tocado desde el día que hartaron nuestra esperanza. Ahora nos llegó el momento de continuar y preservar nuestra cultura, no dejarla que muera. En ustedes hijitos y hermanos, sobre sus manos depositamos nuestro origen a como de lugar consérvenlo, por ahora continuemos con la aniquilación de los raptores, los monopolistas. Sobre lo más delgado de sus cuellos. Entre nuestros rostros los reflejos de rostros ancestrales, de nuestras voces, frecuencias milenarias, de nuestros puños obsidianas.

Fragmento de Silvano y otros cuentos.
Autor: Sergio A. Martín del Campo